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Soluciones

Carcasas y cajas a medida

Alojar electrónica o mecanismos en una caja hecha a su medida: aberturas alineadas con los conectores reales, anclajes integrados y acceso al mantenimiento sin desmontar el conjunto.

Lo más habitual es que la carcasa ya existiera y se haya roto. El aparato funciona perfectamente, pero su caja está partida y el recambio original no se vende suelto, o cuesta más que el propio equipo. Reproducirla a medida sale a cuenta, y de paso se puede reforzar el punto por donde falló la original.

El otro caso es el contrario: una electrónica que nunca tuvo caja, o para la que ninguna de las que se venden hechas encaja sin taladrar donde no toca, sin dejar el conjunto bailando dentro o sin tapar justo el conector que hay que enchufar cada día.

En los dos, la caja se hace al revés que una comprada. Primero se mide con calibre el aparato que va dentro y sus conectores reales; después se diseña la carcasa alrededor de esas cotas. Por eso encaja a la primera y no hay que ajustar nada al montarla.

Qué recibe

La carcasa fabricada y lista para montar, con las aberturas resueltas en el diseño y no taladradas después, y los anclajes formando parte de la propia pieza: tuercas insertables para fijar la electrónica desde dentro, alojamientos avellanados para el montaje en pared, o el encaje que corresponda.

Cuando el conjunto tiene que poder abrirse, se resuelve en dos piezas con encaje guiado, para que cierre siempre igual. Y si hay que seguir pulsando un botón o leyendo unos indicadores sin abrirla, eso también se diseña dentro: un accionador externo sobre el pulsador físico, un canal translúcido delante de los LED.

Qué necesitamos para presupuestarlo

  • La carcasa rota, si es una sustitución, aunque venga en trozos. O el aparato que va dentro, si es una caja nueva. Prestárnosla es lo mejor con diferencia: se mide aquí y no hay sorpresas al montar.
  • Si no puede desprenderse de ella, las medidas exactas.
  • Qué conectores, botones o indicadores tienen que quedar accesibles desde fuera.
  • Dónde va instalada: interior, intemperie, cerca de una fuente de calor, o funcionando de forma continua.

El material se elige por lo que tiene que aguantar

Es la decisión que más pesa en el resultado, por delante de la máquina. Una caja bien diseñada en el material equivocado se deforma con el calor o se vuelve quebradiza a los pocos meses.

PETG para la mayoría de las que van a trabajar de verdad: aguanta el calor y la humedad, y encaja un golpe sin partirse. ASA cuando hay intemperie, sol directo o un equipo funcionando de forma continua, que además suele pedir rejilla de ventilación en el propio diseño. PLA cuando la caja va en interior y no la castiga nada: es el más estable en medidas y el que mejor acabado deja si luego se va a lijar o pintar.

Y en una misma carcasa pueden convivir varios. PVB donde interese que la luz de unos indicadores salga difusa y sin el rayado de las capas, y TPU para una junta, un tope o cualquier parte que tenga que amortiguar.

¿Es lo que necesita?

Cuéntenos qué tiene entre manos y le decimos si es viable, cómo lo resolveríamos y en cuánto tiempo lo tendría.

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Con cualquiera de las tres cosas basta para empezar. Le decimos si es viable, en qué material conviene fabricarla y en cuánto tiempo la tendría. El presupuesto no compromete a nada.

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