PLA
El más estable en medidas
Rígido y muy preciso, con buen acabado superficial. Fácil de lijar y pintar.
Cuándo conviene Prototipos, maquetas y piezas de interior que no van a sufrir calor.
Diversos materiales, dos tecnologías y sin límite de tamaño. Lo que decide que una pieza funcione no suele ser la máquina, sino haber elegido bien el material y la orientación para lo que va a tener que aguantar.
Estos son los de uso más frecuente, no todo lo que se puede imprimir. El material no se elige por costumbre, sino por lo que la pieza tendrá que aguantar: el mismo diseño en PLA o en ASA responde de forma muy distinta según las condiciones en las que vaya a trabajar.
El más estable en medidas
Rígido y muy preciso, con buen acabado superficial. Fácil de lijar y pintar.
Cuándo conviene Prototipos, maquetas y piezas de interior que no van a sufrir calor.
El caballo de batalla
Resistente y algo flexible, encaja el golpe sin partirse. Aguanta el calor y la humedad mucho mejor que el PLA.
Cuándo conviene La mayoría de piezas funcionales que van a trabajar de verdad.
Para la intemperie
Resiste el sol y la lluvia sin amarillear ni volverse quebradizo con los años.
Cuándo conviene Todo lo que vaya montado a la intemperie o bajo sol directo.
Flexible
Elástico: se deforma y recupera su forma. Se puede ajustar cuánto cede.
Cuándo conviene Juntas, tapones, topes, protecciones y piezas que absorban vibración.
El más tenaz
Aguanta el roce y el desgaste mucho mejor que el resto, y encaja golpes sin romperse. Su baja fricción hace que dos piezas que trabajan una contra otra no se coman entre sí.
Cuándo conviene Engranajes, casquillos, bisagras y cualquier pieza con partes que se mueven o rozan.
Translúcido y alisable
Deja pasar la luz de forma homogénea y admite un alisado con alcohol isopropílico que borra las capas y gana claridad.
Cuándo conviene Difusores, pilotos, carátulas y piezas con luz integrada, o cualquiera donde moleste ver el rayado de la impresión.
La lista de arriba no es un catálogo cerrado: se trabaja también con filamentos de acabado especial —efecto madera, metalizados, fosforescentes— y con materiales técnicos para requisitos concretos, desde mayor resistencia a temperatura hasta resistencia química o a la abrasión. Si su pieza tiene una exigencia particular, plantéela: casi siempre hay un material que la cumple, y si no lo hay se lo decimos.
Cubre la mayoría de los encargos: piezas funcionales, carcasas, repuestos y prototipos, con todos los materiales de arriba.
Se ajusta el relleno, el grosor de pared y la orientación de la pieza según el esfuerzo que vaya a soportar. Esa orientación no se ve en el resultado, pero es lo que decide por dónde rompe una pieza si se la fuerza.
Para piezas pequeñas donde manda el detalle y el acabado por capas del FDM se queda corto.
Consigue superficies lisas, aristas limpias y geometrías muy finas: modelos de presentación, piezas con textura, encajes de precisión y todo aquello que se va a mirar de cerca.
El tamaño no es una barrera. Una pieza que no cabe entera en la máquina se divide en partes con uniones diseñadas para ello: encajes guiados, solapes o anclajes que se montan después.
Y no es un apaño. Dividir suele salir mejor incluso cuando no haría falta: se imprime más rápido, se puede orientar cada parte para que aguante mejor en su zona y la pieza terminada se transporta y se monta sin problemas.
No anunciamos un plazo estándar porque no existe: una pieza ya modelada puede estar lista en un par de días y un diseño desde cero con validación puede llevar un par de semanas. Lo que marca la diferencia son tres cosas.
Dependen de la complejidad de la pieza y de si hay que medir un original para reproducirlo.
Va de unas horas a varios días según el tamaño, el material y el nivel de detalle.
En algunas piezas es inmediato y en otras —lijado, unión, pintura, insertos— es la mitad del trabajo.
Con cada presupuesto va una fecha concreta y comprometida para esa pieza. Si hay prisa, dígalo desde el principio: a veces se puede reordenar el trabajo o simplificar el diseño para llegar.
Entonces no hace falta encargar ningún diseño: se envía y se imprime. Si tiene decidido el material, el acabado y la orientación, se hace como lo pida y no le mareamos con recomendaciones que no ha pedido.
Y si prefiere una opinión, se la damos antes de empezar: en qué material aguanta mejor, cómo orientarla y si el archivo tiene algún punto conflictivo. Formatos habituales: STL, STEP, 3MF y OBJ.
Con cualquiera de las tres cosas basta para empezar. Le decimos si es viable, en qué material conviene fabricarla y en cuánto tiempo la tendría. El presupuesto no compromete a nada.